Mi cara se iluminó al ver cual preciado tesoro, me parecía más precioso que el oro o la plata. Toque la suave cubierta y enmudecí totalmente.

- Tómalo, sin compromisos. Se que apenas soy una extraña para ti pero es un regalo que mereces la pena tener. Además un escritor obligatoriamente debe leer al Quijote es como una guía.

- Gracias pero no podría, es un libro muy hermoso, no puedo aceptarlo.

En ese momento sonó la corneta de la camioneta negra en mitad del bullicio de la ciudad. Era la camioneta del padre de Elisa, ella sencillamente se levantó y solo me dijo: “Revisa la primera pagina”Luego la vi subiendo a la camioneta y se fue.

Unos minutos después de que Elisa se fue quedé inmóvil, como si me hubiese congelado el invierno eterno de los Céfiros. No podía tocar ese libro, era muy hermoso. Mis ojos se deleitaban con esa cubierta de cuero y en ese momento abrí el libro y leí la primera página.

“Para el Extraño que conocí ayer”
Elisa

En ese momento mi corazón latió más fuerte y una lágrima cayó por mi mejilla. Luego pregunté la hora a un hombre que por allí pasaba y regresé a la realidad, era algo tarde y no quería meterme en problemas.

Subí la escalera rumbo hacia mi casa, con algo de miedo ya que abundan mucho los ladrones por donde vivo y no quería que se llevaran algo tal preciado como el libro que tenía en mis manos. Mientras tanto unas chicas bajaban los escalones con unas faldas cortísimas de color roja no pude resistir mirarle las piernas a lo que ella respondió, si quieres algo de esto tienes que pagar como los demás.

Al llegar a la casa la puerta se encontraba abierta y mi mamá se encontraba fumando en la ventana. Llevaba una franelilla blanca y unos jeans muy desgastados. Su mirada no se apartaba de la ventana, el humo del cigarrillo inundaba la sala yo solo pasé directo a mi habitación, inspeccioné que no hubiese nadie adentro y cerré la puerta con seguro. Encendí la luz de la habitación, me relajé y empecé a leer detalladamente.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…